“Iceberg” propone una exploración visual sobre lo visible y lo oculto. A través de una paleta dominada por azules profundos, turquesas y blancos fragmentados, las obras construyen territorios ambiguos que oscilan entre lo geográfico y lo emocional. Las texturas densas, las zonas de expansión líquida y los cortes abruptos sugieren capas de información, memoria y energía que no se revelan completamente. Lejos de representar el hielo de forma literal, la serie traduce su lógica: acumulación, presión, transformación silenciosa. Cada pieza funciona como un mapa interno, donde lo orgánico y lo impredecible emergen como protagonistas. “Iceberg” invita a detenerse en ese límite inestable entre lo que mostramos y lo que permanece oculto, proponiendo una lectura introspectiva donde la superficie es apenas el inicio.

