Ilusión

En Ilusión, la obra se construye desde una tensión constante entre estructura y caos. Sobre fondos vibrantes emergen tramas, gestos y líneas que sugieren orden, pero que al mismo tiempo lo desbordan. La repetición de círculos, trazos superpuestos y entramados genera una sensación de sistema, casi matemática, que es inmediatamente intervenida por lo espontáneo: manchas, goteos y rupturas que quiebran cualquier intento de control absoluto. En ese cruce, la obra plantea una pregunta central: ¿qué es real y qué es percibido? La ilusión aparece entonces no como engaño, sino como construcción. Como una forma de mirar donde el espectador completa lo que cree ver. Las capas pictóricas funcionan como velos que ocultan y revelan simultáneamente, generando profundidad y movimiento. Cada pieza es un campo de energía donde lo racional y lo intuitivo conviven en permanente fricción.

Ilusión
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